Sólo quería enviaros una felicitación de Navidad (nengajó) y año nuevo que me envía una amiga japonesa que se dedica a la realización y diseño de las mismas así como de muchecos de trapo como los que aparecen en la misma. En Japón es normal enviar este tipo de postales a familiares y amigos, pero el servicio postal de Correos de Japón las acumula todas y las entrega en masa el 1 de enero.
En este nuevo año que empieza, tendremos un día más para contaros cosas sobre Japón ya que es bisiesto.
La celebración del año nuevo en Japón no deja de tener un componente occidental desde que la televisión explica las celebraciones del mundo occidental, pero eso no es obstaculo para que los japoneses dediquen tiempo a sus propias tradiciones y desear que los nuevos 12 meses les traigan prosperidad, felicidad y salud.
El último día del año los japoneses visitan casi en masa los diferentes templos (entre ellos el discutido Yasukuni ) y ermitas shintoistas, budistas y de cualquier religión para con ello purificar sus almas y entrar con buenos augurios en el nuevo año.
Una tradición de mucho arraigo en Japón es limpiar la casa de arriba a abajo con esmero para así poder entrar en el nuevo año limpios no sólo de alma sino con una renovada esperanza hacia lo que se avecina.
También las casas exhiben en las puertas de entrada, el "shimenawa" que son unas cuerdas entrelazadas hechas con ramas de la planta de arroz y a las que atan sus deseos para el 2008.
En la capital japonesa son muchos también los que se reunen cerca del palacio imperial para poder disfrutar del espectáculo de fuegos artificiales, o se acercan a los barrios con mayor índice de diversión nocturna como Shibuya, Shinjuku o el más occidentalizado Roppongi para poder bailar y beber hasta el amanecer.
En otras ciudades japonesas como Osaka recibieron el nuevo año con un juego de lasers dibujando el nuevo año y mensajes de paz sobre el edificio Sky a la vez que sonaba el himno a la alegría de Beethoven y otras piezas musicales.